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El Turó de la Peira toma el nombre de un gran pinar, convertido en parque urbano desde 1936.
El espacio verde pertenecía a la finca de Can Peguera, y se trata de un frondoso bosque natural, coronado por un mirador y una gran cruz.
A comienzos de los años 60, la extensión del parque se vio reducida debido a la rápida construcción de viviendas, a raíz de un plan parcial típico de la época predemocrática, con una urbanización sin servicios y con viviendas de mala calidad.
Construido en redondo, bordeando la ladera del monte, el barrio ha sido tristemente célebre por los casos de aluminosis, que en alguna ocasión incluso han llegado a quitar vidas humanas.
El derrumbe de un edificio en el año 1990 fue la confirmación más contundente de las deficiencias mencionadas, y resultó determinante a la hora de concienciar a los ciudadanos y las administraciones de la necesidad de iniciar la remodelación de éste y otros barrios con problemas similares.
La empresa pública REGESA ha llevado a cabo, desde entonces, la renovación total o parcial de las viviendas de la zona.
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