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La accidentada geografía montañosa que presenta, las estructuras urbanas diferenciadas, de autoconstrucción, y, sobre todo, la barrera artificial de las autopistas, que le separan de barrios vecinos como el de Vallbona, dan a Torre Baró un carácter de barrio autónomo.
El origen se remonta a las torres medievales del Barón, construidas por la familia Pinós en el siglo XVI y destruidas durante la guerra de 1714 una, y con la apertura de la Meridiana, en 1967, la otra.
A principios de siglo se construyó el castillo de Torre Baró, monumento inacabado destinado a transformarse en hotel, que se ha convertido en uno de los símbolos del distrito, junto con el mirador, construido en 1989.
Durante la década de los 50 se plantearon diferentes alternativas de urbanización en forma de ciudad jardín que, finalmente, no prosperaron.
Fueron las oleadas de inmigrantes de los años 60 y 70 las que urbanizan el barrio, mediante la autoconstrucción de las viviendas, un hecho que dio una fisonomía muy singular y ecléctica.
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