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Encajonado entre la Ronda de Dalt y la sierra de Collserola, y entre Canyelles y Trinitat Nova, el barrio de Roquetes se asienta al pie del monte del mismo nombre.
Creado alrededor de los años 50, su base urbanística fue la autoconstrucción de viviendas, edificadas por diferentes oleadas de inmigrantes que huían del chabolismo de otras zonas de Barcelona y sus alrededores.
Sin embargo, esta difícil situación derivó en un sentimiento de solidaridad entre la gente del barrio que aún perdura y que llegó, en 1964, a unir los vecinos para construir ellos mismos, en domingos y días festivos, los servicios de agua corriente y alcantarillado.
El barrio tiene dos espacios urbanos diferenciados, separados por la calle de las Torres.
Al norte está la zona conocida como la Mina de la Ciudad, topónimo que hace referencia al nombre de su calle central, donde había una antigua mina de agua.
Es un lugar de difícil orografía, con pendientes pronunciadas y escaleras, donde recientemente se han habilitado ascensores, como los de la calle de Alcántara, para permitir el acceso a las personas discapacitadas.
El área norte, cerca del mirador del Barón, tiene una encantadora zona de casas ajardinadas y cuenta con unas vistas espectaculares sobre Barcelona.
La parte más baja, con pendientes más suaves, aglutina la actividad comercial y lúdica del barrio.
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