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Situado en una depresión entre el Carmel y el paseo de la Vall d'Hebron, en el suroeste de Horta, la Clota es uno de los núcleos de población más antiguos del distrito de Horta-Guinardó.
Desde este pequeño espacio se fue extendiendo por la llanura de Can Tarrida, una antigua masía del siglo XIII hoy desaparecido, en forma de barriada popular, de torres y masías con huertos, y una gran variedad de recursos hidráulicos como pozos y acequias, que fueron testigo de la fama de Horta como la reserva de agua de Barcelona.
Esta abundancia atrajo muchas lavanderías, que se instalaron en el barrio.
Aunque el crecimiento urbano de la Clota ha sido impulsado por el desarrollo de la autoconstrucción por parte de las sucesivas oleadas de migración llegadas del sur del Estado, actualmente en el barrio se han incorporado zonas residenciales con pisos y casas de calidad, como lo demuestra el premio FAD de interiorismo otorgado a Enric Miralles y Benedetta Tagliabue para la rehabilitación de una casa particular.
También ha mejorado últimamente en cuanto a los equipamientos, en el que destacan la pista polideportiva municipal de la Clota, abierta todo el día y donde los vecinos pueden practicar el atletismo, el fútbol y el baloncesto, y la piscina municipal.
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